sábado, 2 de noviembre de 2013

El muerto sigue grave

Ahí sigue, agonizando, en muy grave estado, 
el muerto del carbón (foto: periodistadigital.com)



JULIO Llamazares lo contó espléndidamente hace más de veinte años en un artículo en El País que encabezó con un titular, de extrema precisión en su aparente contradicción, que el novelista de Vegamián afirma recordar como errata chusca de la prensa provincial: “Sigue grave el minero muerto ayer”. Un titular solo superado por otro más reciente de un diario mexicano que resume el resultado de un accidente de tráfico con el contundente: “Pierde la vida y muere”.

El texto de Llamazares, publicado a finales de 1991, parece escrito ayer mismo. “Con los mineros atrincherados en su desesperación y con los empresarios batiéndose en desbandada o sacándole el último jugo a las minas vendiendo como propio carbón fraudulentamente importado del extranjero, los políticos siguen cruzados de brazos y se limitan a decir, como aquel periodista de la errata, que continúa muy grave un mundo que todos saben que ya está muerto”, dice el último párrafo.

Han pasado más de dos décadas desde la publicación del artículo de Llamazares. Más de veinte años han pasado y con ellos al menos tres presidentes de gobierno, no sé cuántos ministros, cuántos consejeros, cuántos directores generales, subdirectores y jefes de negociado.

He perdido la cuenta de los líderes sindicales que han representado a las cada día más menguadas plantillas en estos años, de los planes de reconversión, directrices europeas y empresarios de la cosa que han ocupado hectáreas en los papeles. 

No sé cuántos alcaldes, progresistas de derechas o conservadores de izquierdas, cuántos presidentes de la corporación provincial, cargos de mancomunidades, cajas, consejos y otros momios públicos han calentado sus respectivos sillones.

No me acuerdo de cuántas manifestaciones ni de cuántos manifiestos. No soy capaz de aclararme ante tantas declaraciones solemnes y reclamaciones urgentes, marchas negras, blancas o coloradas, encierros en el vientre negro de la tierra.

No soy capaz de sumar cuántas viudas, cuántos huérfanos, cuántos santabárbarabendita entonados con dientes apretados y gargantas rabiosas, cuántos responsos, cuántas visitas a heridos, cuántas fotos de compromiso compungido, cuánto bochorno ante las manifestaciones idiotas de cualquier ministro.

No soy capaz de contar los jubilados de cuarenta años, las mentiras o las verdades a medias, las consignas ni las promesas incumplidas. No sé siquiera cuántos muertos antes de estos últimos del Pozo Emilio del Valle, en Pola de Gordón.

En todo este tiempo, solo he visto una provincia que se ha ido desinflando, perdiendo peso económico, población, esperanza y hasta capacidad de movilización. Solo he visto que ahí sigue, agonizando, en muy grave estado, el muerto del carbón.

Fronterizos. Diario de León (1 de noviembre de 2013)

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